Guerra abierta entre los propietarios de vehículos históricos y el Ayuntamiento de Zaragoza. Los primeros han visto cómo este año tienen que pagar por primera vez el impuesto de circulación, del que estaban exentos por el valor patrimonial de sus automóviles. Sin embargo, desde el Consistorio se ha decidido que no representan un servicio básico, por lo que ya les hacen pasar por caja.

Como resultado, cientos de propietarios han dado de baja tanto sus vehículos históricos como los turismos que utilizan a diario, en respuesta a una medida que consideran injusta, y los han registrado en otros municipios cercanos donde sí cuentan con la bonificación. Calculan que unos 800 coches han ‘emigrado’. “Se están cargando un patrimonio valiosísimo de la ciudad”, lamenta Jesús Val, presidente de la Asociación Aragonesa de Vehículos Históricos (AAVH).

Es uno de los numerosos colectivos integrados en la Federación Interclubes de Vehículos Clásicos de Aragón (FIVECA). Val asegura que en toda la Comunidad “hay un gran interés por la restauración, mantenimiento y difusión” de este tipo de automóviles.

“Hay que proteger la historia de estos coches”, explica el presidente de la AAVH, que cuenta con 127 socios y vehículos fabricados desde 1900 hasta los años 70. “Organizamos encuentros, rutas por Aragón, exposiciones… y allá donde vamos nos encontramos con una gran acogida, sonrisas de los niños, y nostalgia de los más mayores”, reconoce.

Por ello, critican la decisión del Ayuntamiento, que tiene la potestad de bonificar o no este impuesto. “Dicen que no son un patrimonio histórico, sino económico, y que tenemos que pagar. Pero luego nos piden que acudamos gratuitamente a mostrar nuestros coches a actos como el de la Casa de Amparo”, lamenta Val.

Fuente: Heraldo.es

Desde el área de Hacienda del Consistorio aseguran que esta medida se tomó de acuerdo a las especiales circunstancias económicas que se viven en la actualidad y para evitar abusos. “En los últimos años se habían disparado el número de solicitudes de exención del impuesto para coches que poco o nada tienen que ver con un vehículo histórico”, explican. La única condición hasta entonces pasaba por contar con más de 25 años de antigüedad.

Tabla rasa

Sin embargo, la medida se ha hecho extensiva a todos los automóviles, independientemente de si tienen la catalogación de vehículo histórico o no. Según los datos que maneja la Dirección General de Tráfico (DGT),en Aragón hay en la actualidad 330 de estas joyas sobre ruedas, la mayoría en la provincia de Zaragoza (249).

Para conseguir este reconocimiento, los propietarios deben acreditar que el vehículo tiene más de 25 años de antigüedad, conseguir unaresolución favorable de la DGA indicando su valor histórico, pasar la ITV y matricularlo como tal -con unas placas especiales-.

Pero no todos los propietarios están por la labor. Estos trámites incluyen la modificación de algunos elementos del vehículo que no terminan de convencerles, así que prefieren no llevar a cabo este proceso lo cual, aseguran, no les resta valor, sino “todo lo contrario”.

Valor patrimonial

La pasión que ponen sus propietarios se aprecia hasta en el último detalle del vehículo. Son piezas de coleccionista sobre ruedas, que requieren un gran esfuerzo. “Buscamos siempre los recambios originales a través de internet o de distribuidores y los traemos desde el país que sea, muchos de Estados Unidos”, explica Jesús Val.

“Es muy importante el estado en el que se encuentra el coche cuando lo compras, y si existen piezas accesibles en el mercado o no”, comenta. Fruto de esta exhaustividad nacen colaboraciones con museos, productoras y eventos culturales. Val tiene estos días en Santander un Delage de 1916 y un Fiat de 1908 que se están usando para la grabación de la serie de televisión ‘Gran Hotel’.

La directora general de Tráfico, María Seguí, ha recogido el guante de estudiar un incremento de la edad para empezar a conducir o la implantación de un sistema gradual para que los jóvenes se incorporen de forma escalonada a la conducción, pero ha dejado claro que eso no es prioritario en este momento. Seguí hizo estas declaraciones a finales del pasado mes de mayo en la presentación del libro “Mortalidad de jóvenes en accidentes de tráfico“, de Julio Laria del Vals, en un acto en el que la máxima responsable de la DGT recordó que los accidentes de circulación son la primera causa de muerte entre los jóvenes. Seguí señaló a los periodistas que el debate sobre la edad de inicio para conducir es ya antiguo y “sería absurdo no tenerlo” en la DGT, pero “no ahora” porque esa no es la prioridad. Sin embargo, en el acto, y tras la intervención del autor del libro, Seguí se ha mostrado abierta a estudiar este asunto, así como todo lo relacionado con mejorar la formación de los jóvenes conductores para reducir sus tasas de siniestralidad.

Aunque los jóvenes están cada vez más concienciados, las tasas de fallecidos en siniestros de tráfico son superiores que en el resto de los ciudadanos. En concreto, según los datos aportados por Laria, el índice en los jóvenes alcanza los 55 fallecidos por cada millón de habitantes frente a los 45 de la media nacional.

De todos modos, la siniestralidad desciende entre la población más joven y, así, en 2012, un total de 145 jóvenes perdieron la vida en accidente, un 25% menos que el año anterior. Laria ha desgranado algunas de las medidas para reducir la siniestralidad y, en este sentido, ha asegurado que “empujar a retrasar la incorporación al mundo del tráfico”, es decir, la edad, redundaría en una disminución de los accidentes. María Seguí ha afirmado que el cambio cultural para erradicar los “kilómetros inútiles” que se hacen en coche es “tan importante” como concienciar sobre el consumo de alcohol o drogas al volante y anima, en consonancia a las campañas internacionales de seguridad vial, a buscar alternativas de desplazamiento.

La Policía Local y la Dirección General de Tráfico (DGT) ponen en marcha hoy lunes en la capital aragonesa una campaña para evitar las distracciones al volante, que se prolongará durante toda la semana. Y es que la pérdida de concentración origina el 28 por ciento de los accidentes totales en Zaragoza y el 39 por ciento en los siniestros con víctimas en España, según datos de 2011. A las distracciones clásicas que habitualmente amenazaban al conductor, como consultar un mapa, fumar, los insectos o el llanto o las peleas de los niños, se unen ahora las vinculadas a las nuevas tecnologías, como los móviles o los gps, ha informado el Ayuntamiento de Zaragoza.

Se trata de despistes que duran pocos segundos, pero en los que se sigue circulando, de manera que se pierden reflejos, capacidad de reacción y concentración, provocando salidas de la vía, colisiones con otros vehículos y atropellos. Uno de los hábitos de riesgo más extendido es utilizar el móvil mientras se conduce (celular o manos libres). Los estudios realizados indican que tras un minuto y medio de conversación, el conductor no percibe el 40 por ciento de las señales, su velocidad media baja un 12 por ciento, el ritmo cardíaco se acelera bruscamente en el momento de la llamada y se tarda más en reaccionar, de manera que el uso del móvil multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un accidente.

Pero pese a estos datos, las encuestas realizadas entre los conductores no demuestran que haya correspondencia con la percepción del peligro que se asume. Los consejos son tajantes a la hora de utilizar el móvil, una importante fuente de distracción que no debería estar activado mientras se conduce, ni siquiera el manos libres, porque aunque éstos son menos peligrosos, no disminuyen todos los riesgos. Encender un cigarrillo es otra de las acciones de riesgo, un acto que sólo requiere cuatro segundos, pero a una velocidad de cien kilómetros por hora se recorren 113 metros. Estudios de las compañías de seguros inglesas aseguran que un 5 por ciento de los accidentes de tráfico se producen por esta causa. Peligros potenciales son también manipular la radio o los equipos de música, o programar el gps mientras se está en movimiento.

La Policía de Zaragoza y la DGT aluden además al sueño y a la fatiga como factores de riesgo “muy desconocidos como tales, pero muy implicados en la accidentalidad”. Por eso, se recomienda dormir bien antes de conducir, no ingerir alcohol ni hacer comidas copiosas y no fumar, ni aunque se sienta somnolencia, ya que en este caso es mejor parar un momento y mantener una temperatura de 21-22 grados dentro del turismo.

Finalmente, se recuerda que la Ley de Tráfico considera una infracción grave conducir utilizando auriculares, usando manualmente dispositivos móviles, navegadores o cualquier otro sistema de comunicación y que estas acciones se sancionan con multas de 200 euros y pérdidas de tres puntos en el carné.

La Coordinadora Catalana de Usuarios de la Bicicleta (CCUB) hapedido la destitución de la directora general de Tráfico (DGT)María Seguí, y que se excluya la bicicleta de la inminente reforma del Reglamento de circulación, que incluye la obligatoriedad del uso del casco.

Según los datos de la DGT, la mayoría de ciclistas muertos llevaban, precisamente, cascoLa directora general de Tráficoexplicó en el Congreso el futuro Reglamento de Circulación, que entre otras novedades, obliga a los ciclistas a usar el casco en todo tipo de vías, lo que ha motivado las quejas de los usuarios de la bicicleta.

En un comunicado, la CCUB asegura que en su comparecencia Seguí manipuló datos hospitalarios «para crear una percepción de riesgo de la bicicleta» y demostró «que imponer el casco obligatorio para ciclistas es solamente una cuestión personal suya, sin atender a los datos técnicos».

«Esta visión tremendista que tiene la directora de la DGT de la bicicleta, muy alejada de la realidad, y su posicionamiento personal no la capacita para continuar con la reforma del reglamento de circulación que necesita la bicicleta para normalizar su uso», argumenta la CCUB para pedir la destitución de María Seguí.

La CCUB señala que, según los datos de la propia DGT, la mayoría de accidentados y muertos en bicicleta ya llevaban casco y que éste se ha demostrado insuficiente en los atropellos de ciclistas.

Para la entidad, la extensión de la obligación de llevar casco en todas las vías urbanas es «una norma que aumenta la posibilidad de ser atropellados», ya que disminuye su capacidad auditiva.

Fuente: 20minutos.es

La CCUB reclama también que «se proceda escuchando las necesidades de los usuarios de la bicicleta -lo que aseguran que María Seguí no ha hecho- para poder tener unas normas consensuadas y coherentes con el uso normal de este vehículo».

CCUB no es la primera asociación que pide la marcha de Seguí: Con Bici, Coordinadora en defensa de la Biciya pidió hace unas semanas su destitución inmediata por los mismos motivos.

Límites de velocidad creíbles para que los conductores los respeten. Es la reclamación que los colectivos de automovilistas trasladaron ya hace años a la DGT porque, entienden, las actuales limitaciones no se ajustan a las necesidades de movilidad ni a las mejoras de las carreteras. Pero ni la subida a 130 km/h en los tramos seguros de autopistas y autovías, ni la rebaja a 90 km/h -e incluso 50-, en algunas vías secundarias y a 30 km/h en ciudad que propone Tráfico en el nuevo reglamento de circulación son bien vistas por los usuarios. ¿El motivo? Según advierten, la revisión a la baja en la red secundaria y en ciudad no reducirá la siniestralidad y en el caso de las urbes, se traducirá en más atascos y una circulación más caótica; mientras que en el caso de las vías de alta capacidad la subida a 130 km/h afectará a menos de un 20% de la red debido a la «condición restrictiva» de aplicarla en tramos con paneles variables.

Con la nueva limitación en las calles de un solo carril del casco urbano, España se convertirá en el primer país europeo que lleva a la práctica la recomendación de la UE: una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora con el objetivo de reducir atropellos, fomentar el uso de la bicicleta, contaminar menos y ahorrar combustible. En la actualidad, los conductores de países del entorno europeo circulan a 50 km/h en ciudad, salvo Reino Unido que aplica una limitación a 48 km/h en zona urbana.

Las asociaciones de automovilistas advierten de que la revisión de velocidades planteada por Tráfico no supondrá una reducción de la siniestralidad y solo generará más retenciones en las ciudades. Para el director de la Asociación Española de la Carretera (AEC), Jacobo Díaz, la restricción de velocidad que plantea la DGT es «excesiva». «El problema de la accidentalidad en ciudad -argumenta- no está asociado a la velocidad, sino al incumplimiento de la normativa: saltarse semáforos en rojo, eludir los pasos de peatones o realizar maniobras no autorizadas».

«Es excesivo reducir en un 40% la velocidad en ciudad. Ir hacia los 40 km/h sería entendible, pero no a 30. Los conductores estarán ahora más pendientes del cuentakilómetros que de la conducción», cuestiona Jacabo Díaz, quien además apunta que los semáforos de las ciudades están predefinidos para 50 km/h, por lo que pasar a 30 km supondría el «reanálisis» de las intersecciones semaforizadas.

En cuanto a la revisión al alza en autopistas y autovías, Díaz sostiene que se podrá circular a 130 km/h en menos del 20% de la red de alta capacidad debido las limitaciones que pretende fijar el reglamento: «La condición más restrictiva es que esos tramos deben tener paneles variables».

El límite a 90 km/h, e incluso a 70 y 50 para algunos tramos de la red secundaria, no debe ser «genérico», a juicio del director de AEC. «No se puede criminalizar a todas las vías secundarias, uno de los criterios que se podrían tener en cuenta para la limitación de velocidad en estas carreteras (donde se producen el 80% de los accidentes mortales) es su tasa de siniestralidad, así como la intensidad del tráfico, las condiciones orográficas o el estado de conservación de la vía», defiende Jacobo Díaz.

Café para todos

Desde Automovilistas Asociados (AEA), su presidente, Mario Arnaldo, coincide con el director de AEC en que no se deben hacer limitaciones de velocidad genéricas. Arnaldo reivindica actualizar los límite de velocidad pero no mediante un sistema de «café para todos» sino analizando cada tramo de carretera, tanto en vías de alta capacidad, como en la red secundaria como en ciudad.

«Con el nuevo reglamento de circulación, Tráfico no persigue reducir la siniestralidad, sino simplificar su trabajo, que debería ser el de analizar las condiciones de cada tramo para establecer una limitación», sostiene. Para el presidente de AEA, la revisión al alza de 120 a 130 km/h en autopistas y autovías mediante paneles informativos si se dan las condiciones de seguridad, es un «caramelito» que trata de distraer la atención sobre el «verdadero objetivo» de la reforma:

«Reducir los límite de velocidad a 90, 70 y 50 en el 90% de las carreteras españolas (la red secundaria) y a 30 km/h en ciudad». «Estos límites ni son viables ni son creíbles, ni se utilizan en ningún país de la UE; lo único que van a generar es confusión entre los usuarios», concluye. A su juicio, tampoco están justificados porque, aduce, no siempre se cumple la regla de «a menor velocidad, menos accidentes».

Fuente: Faro de Vigo

La Dirección General de Tráfico es consciente de la polémica y opiniones enfrentadas que ha suscitado su propuesta de obligar a los ciclistas a usar en casco en ciudad y, por eso, ha invitado a los grupos parlamentarios a que lo debatan en una subcomisión antes de que se tome la decisión final. Los grupos han recogido el guante que la directora general de Tráfico, María Seguí, les ha lanzado en la comisión de Seguridad Vial del Congreso donde compareció ayer para explicar las principales reformas del Reglamento de Circulación. Unas propuestas que, según Seguí, han sido acogidas en un 95 por ciento por los portavoces que, sin embargo, han expresado en su mayoría su rechazo a la utilización obligatoria del casco para los ciclistas en las ciudades y se han mostrado más partidarios de que se quede en una recomendación. Aunque la DGT no ha dado marcha atrás en su propuesta porque considera «incuestionable» que el uso de este elemento de seguridad será beneficioso, esperará el resultado del trabajo de esa subcomisión, que previsiblemente se creará el próximo 11 de junio.

Pero antes de que se apruebe el reglamento, Seguí ha anunciado la «inminentísima» presentación al Consejo de Ministros del anteproyecto de reforma de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial que, entre otras cosas, prohibirá los detectores de radares, establecerá el test de saliva como único método para constatar los niveles de droga al volante y regulará los sistemas de retención infantil.
Una vez en marcha esa reforma, lo hará el reglamento, que solo tiene que pasar el trámite del Consejo de Ministros y que incorporará modificaciones en los límites de velocidad en carreteras y ciudad o la eliminación de la práctica totalidad de exenciones en el uso del cinturón.
En cuanto a la velocidad, la intención es elevarla hasta los 130 kilómetros por hora solo en determinados tramos de autovías y autopistas que no registren accidentes y en los que se cumplan óptimas condiciones meteorológicas, ambientales y de pavimentación.
También propone una reducción de la velocidad máxima a 90 kilómetros por hora en las carreteras convencionales con arcén de 1,5 metros, establecida actualmente en 100, mientras que en muchas calles del país no se podrá circular a más de 30.
De todos modos, el asunto más polémico del futuro reglamento es el del uso del casco en la bici, que Seguí ha justificado ante el incremento del número de heridos entre los usuarios de este transporte.
Pese a que el uso de la bicicleta apenas representa un 2 por ciento de los 48.000 millones de desplazamientos que se realizan al año en España en todos los medios de transporte, incluidos los de a pie, Seguí ha aludido a las cifras de ciclistas heridos, que han aumentado y que, según las previsiones, lo seguirán haciendo.
«Toda la ciencia ratifica el elevado índice de protección de las lesiones craneales» que supone el uso del casco, ha subrayado Seguí, quien ha recordado que de los 3.767 ciclistas heridos graves en 2010, 622 sufrieron un traumatismo craneoencefálico severo y solo 29 no tuvieron pérdida de conocimiento.
En 2011, 285 ciclistas resultaron heridos graves y 2.878 de carácter leve en ciudad, unas cifras que, según la directora, no están completas, ya que existe una «infranotificación» de estas lesiones.
En este sentido, ha señalado que en 2011 y, una vez cruzados los datos de policías y registros hospitalarios, la cifra de ciclistas heridos de carácter leve en ciudad ascendió a más de 4.500 personas, un incremento que será aún mayor como consecuencia de los mejores sistemas de información y un cada vez más empleo de la bicicleta.
Seguí ha dado cuenta de otras medidas que favorecerán el empleo de las bicis en las ciudades, como la rebaja a 30 kilómetros por hora del límite de velocidad en las calles de un solo carril o la posibilidad de que los ciclistas circulen en sentido contrario a los vehículos en algunas vías.
«La voluntad del Gobierno es el fomento del uso de la bicicleta en ciudad», ha reiterado Seguí, quien ha reconocido que se han dejado fuera otras medidas que podían desincentivar su empleo, como la creación de un registro de bicicletas o la necesidad de que sus dueños cuenten con un seguro obligatorio o un carné.
Desde el PSOE, el diputado Juan Carlos Corcuera ha acusado al Gobierno de no creer en la «filosofía de la bici» y de perjudicar a las ciudades progresistas que tuvieron que vencer muchas resistencias para implantar carriles específicos.
Corcuera ha pedido que la subcomisión que se creará debata también el incremento de la velocidad al considerar que subirla en determinados tramos puede generar un coste elevado en señalización y paneles.
Jordi Jané, de CiU, ha manifestado su apoyo al uso del casco, pero no a imponerlo por ley sino a través de la concienciación y de campañas pedagógicas que divulguen sus beneficios.

Varias asociaciones de víctimas de tráfico y autoescuelas se oponen al aumento a 130 kilómetros por hora en determinados tramos de autovía y autopistas limitados a 120, tal y como prevé el futuro reglamento general de circulación que prepara el Gobierno.

Según cinco asociaciones dedicadas a la seguridad vial, entre las que figuran la Fundación Española para la Seguridad Vial y la Confederación Nacional de Autoescuelas, este aumento supondrá un incremento de los accidentes mortales y de sus consecuencias.

En un comunicado recuerdan que numerosos estudios avalan su postura, como el elaborado por el European Transport Safety Council (ETSC) que asegura que ampliar el límite de velocidad en tan solo un kilómetro por hora, supone un aumento de un 3% de los accidentes de tráfico. Por el contrario, resaltan que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) asegura que bajar un 5% la velocidad podría reducir un 20% los accidentes mortales.

Disminuida la capacidad de frenada

Así, las asociaciones insisten en que «un aumento de la velocidad puede agravar los errores humanos», debido a que el tiempo de reacción del conductor se ve disminuido, así como la distancia de frenada. «A partir de 130 kilómetros por hora se produce lo que los expertos denominan cataclismo perceptivo lo que supone que el campo visual del conductor se reduzca progresivamente hasta llegar a un ángulo de tan solo 30 grados», subrayan las asociaciones.

Sin embargo, están de acuerdo con la intención de Tráfico de bajar los límites de velocidad de 100 a 90 kilómetros por hora en carreteras convencionales, que son las que actualmente presentan una tasa más alta de siniestralidad; y de 50 a 30 kilómetros por hora en las vías urbanas con un solo carril y sentido único de circulación o con un carril por sentido de circulación.

Mañana, la directora de Tráfico, María Seguí, explicará en la comisión de Seguridad vial del Congreso el futuro reglamento de tráfico en el que, además de incorporar novedades en los límites de velocidad, también tiene previsto que los ciclistas lleven casco en ciudad.

Fuente: Efe

La directora general de Tráfico, María Seguí, explicará mañana martes en el Congreso el futuro Reglamento de Circulación, que subirá el límite de velocidad en autovías y autopistas a 130 km/h según tramos y condiciones climatológicas, y lo reducirá en carreteras convencionales y numerosas calles.

Son algunas de las novedades del reglamento que en su borrador ya avanza importantes modificaciones en los límites de velocidad en carreteras y ciudad, la eliminación de la práctica totalidad de exenciones en el uso del cinturón o la obligación del uso del casco en todo tipo de vías para los ciclistas.

En cuanto a la velocidad, Seguí explicará la intención de elevarla hasta los 130 kilómetros por hora solo en determinados tramos de autovías y autopistas, y de la que se informará al conductor mediante paneles informativos variables.

Tráfico quiere que los conductores puedan circular de forma temporal como máximo a 130 siempre que en ese tramo de autovía no se hayan registrado accidentes históricamente y que en el mismo se den óptimas condiciones meteorológicas, ambientales y de pavimentación.

El futuro reglamento también propone una reducción de la velocidad máxima a 90 kilómetros por hora en las carreteras convencionales con arcén de 1,5 metros, establecida actualmente en 100, mientras que en muchas calles del país no se podrá circular a más de 30.

Seguí también quiere que todos los ciclistas usen el casco en ciudad y que, como norma general, circulen por la calzada, a excepción de los menores de 14 años que, acompañados de un adulto, podrán ir en bicicleta por las aceras dispongan o no de carriles bici.

La propuesta ya ha generado críticas en la oposición. De hecho, el diputado del PSOE Odón Elorza ha calificado la obligatoriedad del casco de «aberrante», pues cree que lo único que se conseguirá es desincentivar aún más la utilización de este medio de transporte en los núcleos urbanos.

Opinión que comparten la Coordinadora ConBici, la Asociación de Ciclistas Profesionales y el ganador del Tour de Francia de 1988, Pedro Delgado, mientras que una veintena de asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico, aseguradoras, clubes de automovilistas y entidades dedicadas saludan la medida.

Fuente: EFECOM

La presente edición de la campaña «La carretera te pide SIN» va a incidir en la importancia de la seguridad también en trayectos cortos, como los urbanos. Aunque el 50 por ciento de los conductores afirma no coger el coche en ciudad si han consumido alcohol, todavía hay un 5 por ciento que afirma no esperar para conducir pese a haber consumido bebidas con contenido alcohólico, según un estudio conjunto Fesvial-Cerveceros de España de 2011.

Durante más de 2 meses, un autobús adaptado va a realizar una gira itinerante que hará escala en Madrid, Granada, Sevilla, Zaragoza, Barcelona, A Coruña y Las Palmas de Gran Canaria para sensibilizar a través de juegos interactivos, paneles informativos y materiales divulgativos, contribuyendo así al objetivo de la campaña.

«La carretera te pide SIN», que este año cumple su XIII edición, cuenta con el respaldo de más de 15 entidades que tienen por objetivo aunar esfuerzos para fomentar la responsabilidad al volante, propósito que comparten y respaldan la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Comisión Mixta de Seguridad Vial y Movilidad Sostenible del Congreso de los Diputados, colaboradores de la campaña.

La iniciativa recibió la Medalla del Mérito de la Seguridad Vial de la DGT. Además, en 2010 elsector cervecero español renovó la adhesión a la Carta Europea de la Seguridad Vial, tras haber sido uno de los primeros signatarios de esta iniciativa de la Comisión Europea, original de 2004.

Fuente: ABC.es

España no solo es uno de los máximos consumidores mundiales de droga en términos generales. Si hablamos de consumo al volante también ocupa las primeras plazas del ranking. Europa ya le ha dado varios toques de atención a nuestro país, pero se trata de un problema difícil de atajar si no se toman medidas de control a pie de carretera, como ha ocurrido en el caso del alcohol, con éxitos notables. Hoy por hoy, la producción de dispositivos especializados en la detección de drogas está dominada por empresas británicas y alemanas, aunque lo cierto es que sus precios son caros, una media de 6.000 euros por dispositivo. Además, en lo que se refiere al caso español, no todos los cuerpos de seguridad tienen acceso a ellos, en general por motivos presupuestarios, por lo que los controles de este tipo no se realizan de forma democrática. Sólo los furgones de atestados están, por ley, obligados a llevarlos.

 Ante estas circunstancias, una pequeña empresa con sede en Zaragoza, AlphaSIP, ha llamado a la puerta del mercado con una apuesta innovadora, Cocachip, un aparato que aporta novedades a la familia de los dispositivos portátiles para detectar drogas.

Portátil y barato

Por una parte, Cocachip supone un caída importante en los precios del mercado, con una rebaja entre el 40 y el 50 por ciento -aunque también ponen a disposición de las instituciones una modalidad de renting-, una cifra que pulveriza a la competencia en un sector donde pocas empresas en el mundo se han especializado.
Además, y no menos importante, el tamaño del dispositivo español, similar al de una Game Boy, aunque no es el único de este tipo en el mercado, es una propuesta que puede cambiar el paradigma de los controles a pie de carretera por su facilidad de transporte y manejo, al menos en España. El aparato tiene unaautonomía de ocho horas a pleno rendimiento y puede detectar en siete minutos cocaína, cannabis, marihuana, anfetamina, metanfetamina y todo tipo de opiáceos.

«Yo diría que somos bastante únicos. Los dispositivos de la competencia son caros y grandes, del tamaño de un microondas, y se llevan en una mochila. El nuestro se puede sujetar con las manos, es del tamaño de una game boy. Estamos especializados en miniaturización, y somos capaces de trabajar con sistemas muy pequeños», explica a Teknautas el CEO de AlphaSIP, Miguel Roncalés.
El funcionamiento del dispositivo es sencillo, y mucho más higiénico que los aparatos de la competencia, pensado para que los policías puedan usarlo sin utilizar guantes. La empresa zaragozana ha patentado una tarjeta -donde están situados los anticuerpos y un lector- de la que sale un hisopo o chupete a través del que se recogen las muestras. «Necesitamos muy poca cantidad de muestra. Tenemos anticuerpos en la tarjeta, y cuando la saliva reacciona ya se puede realizar la medición», apunta Roncalés.

Equipando a las policías locales

En la actualidad, Cocachip ya está siendo usado por distintas policías locales -en España hay 1.850 cuerpos de este tipo- localizadas en Cataluña, Madrid, Extremadura y Aragón. Además, la empresa ha pasado un corte en un concurso público de los Mossos d’Esquadra, y muy pronto la Dirección General de Tráfico (DGT) emitirá una convocatoria similar, en la que esperan tener éxito.
«Estamos pensando mucho en los ayuntamientos y policías locales. La mayor parte de los accidentes de tráfico se producen en carreteras secundarias, y algunas instituciones públicas no tienen los medios a su alcance. Nosotros damos apoyos de financiación, algo muy importante para ayuntamientos que no puedan invertir mucho», argumenta el CEO de AlphaSIP.